“Junio 2012. Entre Rios. Boletín Oficial 25011; el Ejecutivo promulgo la colegiación de la
Musicoterapia. Ley 10134”

Primera vez que inicio una nota con tanta solemnidad, primera vez que ese numero;
10134 cobra tanta relevancia. Los 12 Musicoterapeutas que habemos en la provincia
venimos hace unos cuantos años luchando para que esto sea una realidad. Todos
tenemos muchas historias para contar respecto a nuestra práctica que además de rigor
científico requiere una gran dosis de amor, sí, eso; amor. La materia sensible con la
que trabajamos, la fusión ético/estética y tantos etcéteras que hacen de esta disciplina
algo único y con un potencial inconmensurable.

De las mil historias hoy elijo una, una práctica en Salud Mental en un Hospital Público,
el F. Heras de Concordia. Se me ocurrió hacer una huerta, así como tantos otros lo han
hecho en tantos lados. Esta es con los pacientes de Sala 8, con pacientes externos,
con vecinos, con alumnos del profesorado de música y de la carrera de acompañante
terapéutico. A veces somos 5, a veces 30. Dos piletones vacíos, compré tierra. Mi
hermano Santiago que trae y lleva las herramientas en bicicleta. Listo. Se prepara la
tierra, se planta, se riega. Fácil decirlo. En media la dificultad y la certeza de que la
lucha perdida es la que se abandona. Se riega todos los días pero los jueves es el día
fuerte; día de plantines, remover, acomodar, debatir los qué y los cómo. Lo hacemos
en el horario del taller de Musicoterapia que funciona desde hace un año. Habitamos
un espacio hasta entonces vacío y ahora lo llenamos de nosotros y de historias. Las
lechugas y remolachas crecen al son del acordeón, las cebollas y zanahorias con las
guitarras, las caléndulas y verdeos con los tambores. Ensalada sonora!!!

Preparar, plantar y ver crecer… metáfora. Agua y Sol. Música y hacer con otros. Las
palabras no alcanzan. Dinámicas múltiples, ejes de acción superpuestos y los avatares
que se encauzan cuando el binomio Coordinación Grupal – Musicoterapia dice
presente.

Imaginen a otro Ser, alguien que por x motivo se encuentra internado padeciendo
una situación determinada, que el sol que recibe es el que se filtra por la ventana.
Imagínenlo ahora en la huerta, con la planta; la herramienta, la tierra y el agua. Con
sonidos de canciones y de pájaros que revolotean. Apelo a la imaginación porque una
carilla es apenas un esbozo del contarles. Por eso imaginen, es hermoso, saludable,
gratificante y nada más que una de las tantas iniciativas que llevamos adelante los
Musicoterapeutas de Entre Rios.