El jurado, integrado por Matías Rubio, Fabricio Bonato y Gaspar Zimerman, resolvió declarar mejor largometraje a “El hijo buscado”, de Daniel Gagliano, y mejor cortometraje a la producción brasileña “Ciclo 7×1”, de Gil Baroni.

“El hijo buscado” aborda una problemática social acuciante, como es la venta de bebés en la Argentina. A través de una historia de ficción que bien podría ser real, la película muestra las consecuencias de las trabas burocráticas –muchas veces insalvables- impuestas a las parejas que quieren adoptar legalmente. La trama está cargada de suspenso y también dramatismo, pero sin caer en golpes bajos.

Por su parte, “Ciclo 7×1” es un documental que muestra el Mundial de fútbol Brasil 2014 desde la perspectiva de una cartonera de Curitiba y sus seis hijos. Mientras se desarrolla este evento deportivo millonario y multitudinario, la sociedad sigue dándoles la espalda a Luana y su familia. Para ellos, la vida sigue igual. Es un relato simple pero fascinante, cargado de detalles simbólicos, que mantiene atrapado al espectador.

El jurado resolvió otorgar el premio a mejor montaje a “Yo sé lo que envenena”, largometraje de Federico Sosa, por su minuciosa construcción de tres relatos en paralelo. Las historias de Iván, Chacho y Rama están ensambladas de forma tal que el interés nunca decae.

Asimismo, se ha resuelto otorgar las siguientes menciones:

“Arroz y fósforos”, cortometraje de Javier Beltramino, por la excelente calidad de la animación, que sirve como medio para contar una historia conmovedora.

“Os meninos do rio” (España/Portugal), cortometrajre de Javier Macipe, por la poesía y sensibilidad con la que narra el amor imposible de Leo, un chico de Oporto.

”Oasis” (Estados Unidos/España/Canadá), cortometraje de Carmen Jiménez, por crear en quince minutos un thriller que denuncia la problemática de la trata de personas en una Nueva York alejada de la postal turística.