La consigna parece fácil: levantarse de la butaca. Vivir (ver y hacer) el cine social implica una predisposición mayor a debatir las problemáticas sociales para hacer una relectura sobre nuestra manera de actuar.

Tomando una selección de películas que se proyectan en el Festival desde el 2013 nos movemos a distintos lugares de la ciudad para realizar proyecciones a niños y niñas, como también para la gente mayor generando en el público reflexiones y debates espontáneos.

 

Fundamentación

Gracias al avance de la tecnología se ha facilitado que cosas que antes parecían lejanas estén hoy al alcance de la mano, con un teléfono celular podemos comunicarnos con quien queremos, sacar fotos, ver tv, escuchar música y navegar por internet. Esto ocurre en varios ámbitos, también con las herramientas audiovisuales, ahora podemos realizar una película con una cámara de video de bajo costo y editarlas en nuestra casa con una PC con cualquier software gratuito. La tecnología se ha democratizado. Y es un buen momento para que cualquier persona muestre al resto de la sociedad lo que ocurre en su entorno, familia, barrio, escuela o trabajo. También es una herramienta que se puede usar para denunciar malas prácticas o elevar algún ejemplo a tomar.

Es importante, entonces, sostener espacios donde se ponga de manifiesto las oportunidades que existen para poder desarrollar el talento creativo y estrechar lazos fraternales entre quienes conviven dentro de una misma ciudad, y crear puentes para acercarnos a otros lugares y con distintas realidades que nos sirvan para enriquecernos aún más.

Con la anteriores ediciones quedó demostrado que hay público interesado en participar de este tipo de actividades, deseoso de ver material poco difundido y con contenidos que sirven para aprender y dialogar.